La precariedad (referida en nuestro caso a la contratación temporal), afecta muy negativamente a la salud de los trabajadores y agrava objetivamente la exposición al riesgo laboral. Se ha demostrado que la inestabilidad en el empleo se asocia a una peor salud mental y que los trabajadores temporales tienen al menos el doble de riesgo de sufrir un accidente.
La Encuesta Europea sobre Condiciones de Trabajo constata que la contratación temporal se asocia a peores condiciones de trabajo. Se sabe desde hace tiempo que en situaciones de paro aumenta la frecuencia de enfermedades y se genera una mayor mortalidad.