De los 4.213.000 asalariados temporales que existen en nuestro país (según estimaciones de la EPA), 917.000 trabajan en el sector de la construcción y 622.000 en el sector público. “Por tanto, cualquier política que persiga recortar la temporalidad debe tener en cuenta esta realidad, es más, seguramente una política específica para estos dos sectores puede ser mucho más efectiva que otra de corte horizontal”.
De acuerdo con los datos de la EPA, alrededor del 50% del total de los trabajadores temporales son jóvenes de hasta 30 años, con lo que la temporalidad no afecta exclusivamente a los recién incorporados a la actividad laboral, aunque son los más jóvenes quienes sufren tasas de temporalidad más elevadas.
Por otro lado, la temporalidad no está asociada sólo a los empleos que requieren una cualificación media o baja. Alrededor de 575.000 asalariados temporales son titulados y se ubican en ocupaciones que precisan de una alta cualificación. El 80% de los trabajadores temporales declaran tener un contrato temporal “por no haber encontrado un empleo permanente”.
A partir de los estudios disponibles se sabe que para los jóvenes la temporalidad no es una situación permanente: pasado un tiempo consiguen estabilizarse. “No obstante, de acuerdo con el último Informe sobre el Empleo en Europa, España es uno de los países en los que el tránsito desde un contrato temporal a un empleo fijo es más difícil. Además, la mitad de los temporales tiene más de 30 años, lo que lleva a pensar que un importante colectivo de trabajadores queda atrapado en la temporalidad. “Casi el 21% de los temporales mayores de 30 años tiene una antigüedad en la empresa superior a los tres años, mientras que entre los jóvenes este porcentaje es sólo del 8,6%”.