Martes, 08 de marzo de 2005
MARGINAL: AS 1995\2935
RESOLUCION: SENTENCIA de 3-7-1995, n?m. 307/1995.
Recurso de Suplicaci?n. Rollo n?m. 305/1995.
JURISDICCION: SOCIAL (TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE BALEARES, Sala de lo Social)
PONENTE: Ilmo. Sr. D. FRANCISCO JAVIER MU?OZ JIMENEZ
[TEXTO]:
El TSJ estima el recurso interpuesto por la empresa demandada contra la
Sentencia del Juzgado de lo Social n?m. 1 de Palma de Mallorca, de fecha
7-2-1995, dictada en autos promovidos sobre despido, que es revocada en el
sentido que se indica en la fundamentaci?n jur?dica.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.-El presente procedimiento, ahora en suplicaci?n, se inici? en
virtud de demanda deducida por don Antonio G. C. contra la empresa ?Beach
Hoteles y Apartamentos, SA?, sobre despido; procedimiento en el que, tras
celebrarse el acto de juicio y practicarse las pruebas propuestas, recay?,
con fecha 7 febrero 1995, Sentencia cuyo Fallo dice:
?Que, estimando la demanda formulada por don Laureano A. en representaci?n
de don Antonio G. C. contra "Beach Hoteles y Apartamentos, SA" sobre
despido, debo declarar y declaro improcedente el de la parte actora,
condenando a la empresa demandada a que a su elecci?n, que deber? ejercitar
en el plazo de los cinco d?as siguientes a la notificaci?n de esta
sentencia, sin esperar a la firmeza de la misma, lo readmita en su mismo
puesto de trabajo en iguales condiciones a las que exist?an con anterioridad
al despido o le indemnice en la suma de 2.151.468 ptas., entendi?ndose que,
de no hacerlo en el plazo indicado, opta por lo primero y, en cualquier
caso, le abone los salarios dejados de percibir que hasta la fecha ascienden
a 340.117 pesetas?.
SEGUNDO.-En la expresada sentencia se declaran como hechos probados los
siguientes:
?I.-El actor, don Antonio G. C., viene prestando sus servicios para la
empresa demandada, "Beach Hoteles y Apartamentos, SA", con la categor?a de
camarero de bares, antig?edad de 25 de abril de 1980 y salario mensual de
134.257 pesetas.
II.-El actor inici? su prestaci?n de servicios como fijo discontinuo,
habiendo trabajado ininterrumpidamente desde febrero de 1990 y ostentando
actualmente la condici?n de fijo de plantilla, con una ocupaci?n efectiva de
3.848 d?as.
III.-El 23 de noviembre de 1994 la empresa comunic? al actor su despido
mediante escrito del siguiente tenor:
Existen en esta empresa normas de obligado cumplimiento expresamente
dirigidas al personal del Departamento de Bares, las cuales, a pesar de
conocerlas usted perfectamente e inclusive habi?ndolas suscrito en su d?a,
ha transgredido reiteradamente en los d?as que a continuaci?n se detallar?n.
Dichas normas son las siguientes:
-Los Tiques se har?n antes o en el mismo momento de preparar el pedido del
cliente o camarero de sala. Cualquier consumici?n deber? ir acompa?ada del
correspondiente Tique.
-Los Tiques se romper?n en el momento de ser pagados.
-Los Tiques que a?n no est?n pagados estar?n en un vasito o platito junto a
la consumici?n del cliente, tanto en la barra como en la mesa.
Dichas normas fueron incumplidas por usted los d?as 1, 3, 11 y 20 de julio;
2, 10 y 28 de agosto; 4, 7, 21, 25 y 27 de septiembre, en los que sirvi?
consumiciones que no iban acompa?adas del correspondiente tique de caja,
cobrando los importes de las mismas tras comunicarlos verbalmente a los
clientes, y, por ende, no rompiendo los tiques una vez abonados por
aqu?llos.
El documento que recoge dichas normas de obligado cumplimiento, y que Usted
suscribi?, se?ala asimismo que "el no observar esta norma la empresa lo
considerar? falta muy grave, aplicando el reglamento de sanciones con el
m?ximo rigor". Por tal raz?n, y dado que la conducta observada por Usted es
transgresora de las referidas normas y adem?s supone un abuso de confianza y
una transgresi?n de la buena fe contractual, sancionable con el despido a
tenor de lo dispuesto en el art. 54.2.d) del Estatuto de los Trabajadores,
es por que procedemos a comunicarle su despido disciplinario, todo ello con
efectos del d?a de hoy.
IV.-La empresa demandada contrat? en fecha no determinada, los servicios de
una agencia de detectives privados a fin de que vigilaran el trabajo de los
camareros del bar del "Hotel Hawai" durante los meses de julio, agosto,
septiembre y octubre. El 24 de octubre de 1994 los detectives entregaron a
la empresa su informe, que obra en autos y se da por reproducido, en el que
manifiestan que el actor trabajaba fuera de la barra y sirvi? consumiciones
que recogi? en la barra sin el tique, cobrando dichas consumiciones sin
tique, el d?a 1 de julio a las 23 h y en ocasi?n posterior, el d?a 3 de
julio a las 22.40 h y a las 23.25 h, el d?a 11 de julio a las 23 h y en otra
ocasi?n en hora no determinada, 20 de julio a las 21.45 h, el 2 de agosto a
las 21.55 h y en otra ocasi?n en hora no determinada, el 10 de agosto sobre
las 20.40 h y sobre las 23.25 h, el 28 de agosto sobre las 22.25 h, el 4 de
septiembre sobre las 21.50 h y sobre las 22.43 h, el 7 de septiembre en una
ocasi?n en hora no determinada, el 21 de septiembre sobre las 22.40 h, el 25
de septiembre sobre las 22.20 h y el 27 de septiembre sobre las 23.45 h.
V.-El actor a veces trabaja en la barra y a veces fuera. No consta que al
trabajar en la barra haya dejado de registrar consumiciones o expedir tiques
en ocasi?n alguna. Los meses de julio a septiembre y a partir de las 22 h el
bar del "Hotel Hawai" re?ne el mayor n?mero de clientes, entre 150 y 200 a
diario, y trabajan en dicho bar cuatro camareros. En algunas ocasiones,
entre los meses de julio a septiembre y en las horas de m?xima aglomeraci?n
en el bar, al recoger consumiciones en la barra, preparadas por otro
camarero sin tique, el actor las serv?a en una mesa y proced?a a su cobro
sin entregar tique alguno.
VI.-El d?a 13 de diciembre de 1994 se celebr? acto de conciliaci?n ante el
SMAC instado el d?a 1 de diciembre de 1994?.
TERCERO.-Contra dicha resoluci?n la representaci?n de la entidad demandada
anunci? recurso de suplicaci?n que posteriormente formaliz?, y que no fue
impugnado por el actor; siendo admitido a tr?mite dicho recurso por esta
Sala, por Providencia de fecha 26 junio 1995.
CUARTO.-En la tramitaci?n del presente recurso se han observado todas las
prescripciones legales.
FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.-El ?nico motivo que articula el recurso de suplicaci?n que la
empresa demandada interpone, censura a la sentencia de instancia porque, a
pesar de declarar probado que el actor, de profesi?n camarero de bar, en
diversas ocasiones durante los meses de julio, agosto y septiembre de 1994
sirvi? y cobr? consumiciones a los clientes sin entregarles el
correspondiente tique de caja, califica su despido de improcedente. Tal
decisi?n, a juicio de la empresa, vulnera los arts. 54.2, d) y 55.4 del
Estatuto de los Trabajadores y se aparta del criterio que sustentan las
Sentencias de esta Sala de fecha 12 abril 1991 (AS 1991\2814) y 4 junio 1994
y la del Tribunal Supremo de 28 noviembre 1990 (RJ 1990\8614), y as? lo
denuncia al amparo del apartado c) del art. 190 de la Ley de Procedimiento
Laboral vigente (RCL 1990\922 y 1049).
SEGUNDO.-La empresa ahora recurrente tiene dictadas unas normas de obligado
cumplimiento para el personal del Departamento de Bares, con arreglo a las
cuales, y en cuanto aqu? interesa, cualquier consumici?n debe ir acompa?ada
del correspondiente tique, el cual ha de detallar las consumiciones y su
importe total. Los tiques deben romperse en el momento de ser pagados y,
mientras tanto, han de dejarse en un vasito o plato junto a la consumici?n
del cliente, tanto en la barra como en la mesa.
F?cilmente se comprende la importancia capital que reviste para la empresa
que los empleados a su servicio respeten de manera escrupulosa estas
instrucciones. Con la expedici?n del tique queda registrada la operaci?n de
que se trate y de tal modo deviene factible controlar las ventas que se
realizan y los ingresos de que se nutre el negocio. El ticado, por ello, se
erige en mecanismo indispensable para comprobar la marcha econ?mica de las
explotaciones de aquella naturaleza y los rendimientos que generan. De ah?
que la empresa tenga advertido formalmente a sus trabajadores que
considerar? la no observancia de dichas normas como falta muy grave, y que
aplicar? en tales casos el reglamento de sanciones con el m?ximo rigor.
La jurisprudencia del Tribunal Supremo se ha manifestado tambi?n, de manera
reiterada, en el sentido de que cobrar consumiciones sin registrarlas
constituye conducta acreedora de despido disciplinario. Se?ala, a este
respecto, la Sentencia de 28 noviembre 1990 -citada por la parte recurrente-
que ?la Sala (...) ha precisado que el introducir el dinero directamente en
la caja sin efectuar anotaci?n alguna en ?sta ni entregar al cliente el
tique correspondiente es un comportamiento "que trasciende la mera
desobediencia a las instrucciones del empresario" para determinar una "grave
transgresi?n de la buena fe contractual", porque "su efecto es la
imposibilidad de que por aquel se pueda controlar un aspecto transcendental
como los ingresos que produce el negocio" -Sentencias de 21 octubre 1986
(RJ 1986\5871) y 30 septiembre 1987 (RJ 1987\6436), en criterio que aplica
igualmente la de 6 mayo 1988 (RJ 1988\3570)-?. A la rese?a de estas
sentencias todav?a se pueden a?adir algunas otras, siempre en coincidente
l?nea, como son las de 3 mayo 1983 (RJ 1983\2335) y 16 octubre 1986
(RJ 1986\5836). Este Tribunal Superior de Justicia, por su lado y del mismo
modo, se ha inclinado tambi?n por calificar procedentes los despidos en
supuestos de esta ?ndole, siendo muestra de tal direcci?n, efectivamente,
las SS. 12 abril 1991 y 4 junio 1994 y cuantas en esta ?ltima se mencionan.
TERCERO.-En el supuesto de autos, resulta indiscutido que el actor, que
ven?a trabajando para la empresa desde antiguo, conoc?a la existencia y
contenido de las normas que imponen la obligatoriedad de utilizar el tique
de caja. De hecho, parece ser que las cumpl?a normalmente. Est? comprobado,
no obstante, que sirvi? en las mesas consumiciones y que las cobr?,
comunicando verbalmente su precio a los clientes, sin entregarles el tique
respectivo, siete veces en el mes de julio, cinco en el de agosto y seis en
el de septiembre. El Juez ?a quo?, sin embargo, rechaza que esta conducta
entra?e un incumplimiento grave y culpable de los deberes derivados del
contrato de trabajo, abuso de confianza o atentado a la buena fe
contractual, por lo que declara improcedente el despido del trabajador
decretado por la empresa. Llega a tal conclusi?n, porque estima que s?lo
hubo infracciones aisladas y que, adem?s, tuvieron lugar en momentos de
m?xima aglomeraci?n de clientes; porque era otro camarero y no el actor
quien preparaba las consumiciones sin expedir el pertinente tique; y porque
respet? la normativa cuando trabajaba en la barra, preparando las
consumiciones y manejando la caja registradora; de todo lo cual infiere el
juzgador que las infracciones se debieron a descuido del demandante y no a
voluntad de incumplir las instrucciones de la empresa.
No es asumible esta valoraci?n del Juez de instancia. El descrito
incumplimiento contractual fue grave desde una perspectiva doble: por raz?n
de la importancia y trascendencia -adecuadamente resaltadas y recordadas por
la empresa- del deber de comportamiento que el trabajador vulner?; y porque
no cabe reputar de aislada o meramente ocasional la conducta que se integra
por distintos actos de infracci?n que se repiten varias veces y en fechas
diversas a lo largo de tres meses.
Ese incumplimiento, adem?s, s?lo pudo ser consciente y voluntario y no
fruto de la imprudencia. Malamente pod?a el actor dejar de percatarse de la
falta del tique, pues, en tales casos y llegado el momento de cobrar, la
inexistencia de la nota le obligaba a calcular por s? mismo y decir a los
clientes el importe de la consumici?n. No hay constancia, tampoco, de que
hiciera nada para impedir o remediar dicha falta. Si el camarero de la barra
que preparaba los pedidos para las mesas no le facilitaba el tique junto con
el encargo, el actor hubiera debido reclam?rselo; y, si aun as? no lo
recib?a, advertir de la circunstancia o quejarse al responsable del
servicio. De otra parte, la gran afluencia de p?blico es circunstancia que
no excusa la transgresi?n de las reglas. Antes bien, se trata de situaci?n
que exige extremar el rigor y el cuidado en la observancia de la normativa
empresarial y dispuesta con el fin de controlar la recaudaci?n y cuando la
necesidad de cumplirla adquiere singular relevancia; tanto porque esa mayor
afluencia se traduce en un incremento del volumen del negocio, como porque
entonces, y al socaire del aumento del trabajo, se propicia la realizaci?n,
con mayor facilidad y esperanza de quedar impunes, de maniobras
defraudatorias y lesivas para los intereses econ?micos de la empresa;
maniobras que conviene prevenir y, si se da el caso, reprimir. Finalmente,
el dato de que la actuaci?n del actor fuera correcta cuando trabajaba en la
barra, no desvirt?a la realidad de que, en cambio, no lo fue cuando atend?a
las mesas, por lo que tampoco aten?a la responsabilidad que de esta ?ltima
surge.
CUARTO.-Los hechos que imputa al trabajador la carta de despido, por
consiguiente, han quedado acreditados; y, no existiendo motivos que muevan a
valorarlos con severidad menor de la que se aplica en supuestos semejantes,
encajan en la justa causa de despido disciplinario que contempla el art.
54.2.d) del Estatuto de los Trabajadores (RCL 1980\607 y ApNDL 3006) al
evidenciar deslealtad y quebrantamiento de la confianza indispensable para
el desempe?o del puesto de trabajo.
El despido, por tanto y de conformidad con el art. 55.4, ha de calificarse
de procedente. Por lo que, no habi?ndolo apreciado de esta suerte la
sentencia recurrida, debe estimarse el recurso y, con revocaci?n de la dicha
sentencia, rechazarse la demanda, disponiendo en la forma que establecen los
arts. 56.7 del mencionado Estatuto y 109 de la Ley de Procedimiento Laboral.
Publicado por tuasesor @ 23:44
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