Mi?rcoles, 16 de marzo de 2005
En esta sentencia, un Juzgado de lo Social de Madrid aborda tres importantes cuestiones; en primer lugar, se pronuncia sobre la caducidad de la acci?n por despido; en segundo lugar, sobre las prescripci?n de las faltas cometidas por el trabajador; y en tercer t?rmino, sobre la existencia o no de acoso moral o "mobbing".


El trabajador despedido ocupaba un puesto de responsabilidad en el departamento financiero. La llegada de un nuevo responsable al ?rea permite descubrir importantes desfases contables. Ante la situaci?n se exige al empleado que informe al respecto. Tras dilatar la contestaci?n con excusas, finalmente aporta una nota donde constan los desfases. Inmediatamente despu?s solicita vacaciones. Ante la negativa empresarial a las vacaciones, el trabajador causa baja por enfermedad. La empresa procede al despido.


Ante esto el empleado interpone una demanda. En la sentencia el juez afronta en primer lugar la existencia o no de caducidad de la acci?n por despido. Estima que cuando el trabajador pone la demanda ante el juzgado ha dejado transcurrir veinti?n d?as h?biles, es decir, se hab?a pasado por un d?a del plazo legalmente establecido. El juez recuerda que el plazo se inicia desde el momento en que el empleado es notificado. En este caso, el profesional estaba ausente de su domicilio cuando se le entreg? la comunicaci?n, pero, como se indica, al empresario no se le pueden exigir conductas extraordinarias para localizar al profesional.


El juez concluye que los s?bados son d?as h?biles y por tanto deben computarse. Entiende que el plazo para presentar la papeleta de conciliaci?n previa a la demanda no se puede considerar un plazo procesal, en cuyo caso los s?bados s? ser?an inh?biles.


En segundo lugar se estudia si la falta cometida por el trabajador ha prescrito y por tanto no se debe tener en cuenta. El juez dice que la prescripci?n es una excepci?n legal al pronunciamiento sobre la cuesti?n que se juzga, que se integra en el derecho a la tutela judicial efectiva, por lo que tiene un car?cter excepcional. Por esta raz?n, en este juicio el profesional debe acreditar y probar plenamente dicha prescripci?n.


En el presente caso, el juez afirma que el trabajador no act?a de buena fe, pues tras reconocer las irregularidades y la imposibilidad de explicar lo acontecido se refugia en una situaci?n de incapacidad temporal. Es decir, sin colaborar en absoluto en la puesta en claro de la situaci?n, pretende valerse de la prescripci?n del caso mediante el adelantamiento del dies a quo ?d?a hasta que se cuenta un plazo? y el retraso del dies ad quem ?d?a a partir del cual comienza a computarse un t?rmino o plazo? a la fecha de su retorno vacacional.


Por ?ltimo, se menciona un posible caso de acoso moral. Pero como se?ala el juez, no concurre en este caso. As? indica que el mobbing inicialmente denominado ?psicoterrorismo laboral? implica la reiteraci?n en conductas de acoso prolongada en el tiempo ?m?s de seis meses? que tienen como finalidad la destrucci?n de una persona. Tras afirmar esto, concluye el juez que no existe acoso moral y por todo lo anterior desestima la demanda del trabajador declarando procedente el despido.
Publicado por tuasesor @ 1:22
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios