Mi?rcoles, 11 de mayo de 2005
En los a?os 60 fue uno de los l?deres estudiantiles de la izquierda californiana. Intelectual pol?mico y comprometido con los movimientos sociales, James Petras es uno de los soci?logos m?s destacados del mundo. A sus 63 a?os, desde la University of New York, donde es profesor de ?tica Pol?tica, sigue so?ando con un mundo donde la justicia social no sea la fr?gil subordinada de la econom?a. Este intelectual estadounidense, hijo de inmigrantes griegos y certero analista de conflictos pol?ticos y sociales, se distingue por llamar a las cosas por su nombre. Cuando le preguntamos sobre el fen?meno de la globalizaci?n, responde con rotundidad que "no debemos hablar de globalizaci?n, sino de neoimperialismo", ya que "EE.UU. y Europa controlan las econom?as del mundo y defienden los intereses de sus empresas".

A partir de las movilizaciones de Seattle, ?cree que ha nacido una voluntad mundial de frenar a las grandes organizaciones financieras?

Seattle es muy importante porque se ha creado un consenso que cruza razas y generaciones. En Seattle se hace expl?cito lo que llev?bamos todos dentro, es una expresi?n de mayor?as. Pero sobre todo, es una muestra del profundo descontento de una parte de la sociedad estadounidense, donde se manifiesta el miedo latente hacia la movilidad del capital y la explotaci?n de la mano de obra. Es una protesta que tiene algunos precedentes, por ejemplo las movilizaciones de los trabajadores en contra del Tratado del Libre Comercio que firmaron EE.UU., Canad? y M?xico. Lo que distingue a Seattle de otras protestas hist?ricas, son los importantes v?nculos en com?n entre trabajadores, ecologistas y ONG. Adem?s, las fronteras y la incomunicaci?n fueron traspasadas, s?lo hay que observar la buena acogida que se les dio a los participantes extranjeros, desde el agricultor franc?s, hasta el trabajador asi?tico.

Sin embargo, se han escuchado muchas voces cr?ticas que acusan a los manifestantes de Seattle de ca?ticos y contradictorios.

Hay que distinguir dos aspectos. La uni?n de las movilizaciones se produce en las protestas, en la inconformidad con un sistema. La desuni?n se manifiesta en las propuestas alternativas que los distintos movimientos aportan. Por ejemplo, algunas organizaciones de trabajadores exig?a reformas legislativas dentro de la OMC, cl?usulas de protecci?n sobre los derechos de los trabajadores, pero aceptando la globalizaci?n. Otros sectores disidentes quer?an m?s proteccionismo. Por otro lado hab?a grupos que propon?an la destrucci?n de la OMC y la creaci?n de redes internacionales para proyectar econom?as sostenibles. En esta tercera alternativa encontramos la sorpresa y las propuestas m?s cohesionadas, donde coinciden sindicatos, agricultores, ecologistas y ONG.

?Cu?l es su propuesta como alternativa al sistema neoliberal?

La gran paradoja del sistema es que el capitalismo no puede controlar sus capitales. Ante esto tenemos dos opciones: o capitular ante el proyecto neoliberal o radicalizarnos, es decir, intervenir en las decisiones estrat?gicas de la econom?a. Eso implica una resocializaci?n, una transformaci?n del Estado gestor que tenemos ahora, por un Estado social, superando las versiones del pasado. No creo en una econom?a de bienestar social estilo 'keynesiano'. En esto coincido con la derecha pero desde otro ?ngulo -afirma Petras con iron?a-. El Estado 'keynesiano' no es viable ya que no est? en condiciones de fijar reglas que cumplan las multinacionales. Las empresas deben estar socializadas pero con un gestor empresarial. As? las grandes decisiones se tomar?an con criterios ecol?gicos, sociales, pensando en el consumidor y en los trabajadores, pero tambi?n con autonom?a y visi?n empresarial.

?Es compatible el capitalismo con el progreso social?

La respuesta la da el an?lisis hist?rico. Si valoramos las dos ?ltimas d?cadas comprobamos que hay veinte a?os de retraso en todos los aspectos sociales: salud, trabajo, subsidios, ecolog?a... No tenemos un ejemplo en veinte a?os de un s?lo gobierno en el mundo que haya aumentado la legislaci?n social; ni en Suecia, ni en otro pa?s de Europa, ni en EEUU, ni en Am?rica Latina. Se han reducido los beneficios del Estado social y en todos los casos ha habido m?s regresi?n. Todos los gobiernos bailan con la misma melod?a: los conservadores, los dem?crata cristianos y los socialdem?cratas.

Ante este panorama donde el papel de la sociedad se subordina cada d?a m?s al poder financiero, ?cree que la transformaci?n de organizaciones internacionales como Naciones Unidas puede ser la soluci?n, o tendremos que inventar nuevas f?rmulas pol?ticas a nivel mundial?

No creo en la transformaci?n de Naciones Unidas. S?lo tenemos que observar c?mo est? actuando la ONU ante los laboratorios farmac?uticos que niegan sus medicamentos a millones de personas enfermas de sida en ?frica, o el papel que desempe?? frente a los ataques de la OTAN en Yugoslavia. Koffi Annan es un secretario general subordinado a los grandes poderes, es el recadero de EEUU. En la cumbre de Davos declar? que el librecomercio es la soluci?n al problema. Por lo tanto la reforma de la ONU es dif?cil si primero no se hacen reformas en las estructuras de poder de afuera. No se puede crear un proyecto internacional mientras no haya un cambio en el seno de las naciones. Para proponer nuevas instituciones internacionales es imprescindible tener una base s?lida en cada pa?s o regi?n. De la pol?tica reaccionaria no se puede aportar una legislaci?n m?s equitativa; no tiene sentido.

?C?mo observa las relaciones entre los tres bloques de poder, EE.UU., Europa y Jap?n?

No hay tres bloques econ?micos. Hay dos: Europa y EEUU. Jap?n ha ca?do y su econom?a no muestra capacidad de recuperaci?n. Por otra parte, Europa y EE.UU. coinciden en que ambos apuestan por bajar las barreras del comercio y proteger sus empresas. Europa est? imitando con grandes ?xitos la tendencia estadounidense de fusionar las multinacionales para aglutinar el poder. Respecto a los aspectos militares, EEUU quiere imponer su posici?n pol?tica y econ?mica a trav?s de la OTAN y exige que Europa aumente su presencia y sus gastos militares, pero claro est?, siempre bajo el mandato de Washington. Los europeos, aunque se preocupan m?s por el poder financiero, quieren contar con el apoyo militar de EE.UU. cuando lo necesitan. En lo que tambi?n se han puesto de acuerdo es en utilizar, para las fuerzas terrestres que hacen el trabajo sucio de sus 'ej?rcitos de paz', a soldados africanos, ?rabes y asi?ticos, pero siempre manteniendo el control estrat?gico, tecnol?gico y militar.

Respecto a Am?rica Latina, ?qu? valoraci?n hace de los ?ltimos procesos electorales y de las recientes manifestaciones populares sucedidas en numerosos pa?ses como en Ecuador, M?xico o Per??

Am?rica Latina est? entrando en un periodo de mucha turbulencia que tiene que ver con un desgaste pol?tico que va avanzando r?pidamente. Debido a la deuda externa, a la conjugaci?n de precios de primer mundo frente a salarios de tercer mundo y a la austeridad, se est?n produciendo brechas en el aparato del Estado y las Instituciones y la desintegraci?n en los mecanismos de control. Hay un debilitamiento del poder efectivo de control del Estado, que ha llegado al punto m?s dram?tico en la marcha pac?fica de los ind?genas de Ecuador que llegan a tomar el Congreso sin una bala. En Colombia las FARC controlan junto al ELN la mitad del pa?s. En Venezuela se vive un proceso radicalizado a partir de la decepci?n social con los gobiernos anteriores. El Sur de M?xico es otra zona convulsionada, llena de reivindicaciones sociales frente a una militarizaci?n brutal. En Brasil, el pa?s clave de Am?rica por su importancia econ?mica y estrat?gica, el campo arde y las movilizaciones avanzan hacia las ciudades, no con violencia, sino con inteligencia pol?tica, formando alianzas.

En alguno de sus art?culos ha criticado a las ONG por debilitar y desvirtuar a los movimientos populares.

Las buenas obras que realizan las ONG -si se mira desde la superficialidad- parecen positivas, pero en realidad est?n bloqueando una lucha de proyectos nacionales. La mayor?a reciben financiaci?n de los Gobiernos y colaboran con ellos; son subcontratados y reciben millones de d?lares para hacer algunas actividades que antes hac?an los Estados. Si lo miramos por el volumen de dinero que mueven, las organizaciones humanitarias complementan las actividades de las organizaciones imperialistas y adem?s capturan a los intelectuales que antes eran cr?ticos con el sistema. En las zonas donde las ONG son fuertes no hay movimientos populares de relevancia. Adem?s, son proyectos privados que no est?n en condiciones de resolver los grandes males del mundo. Por ejemplo en la salud, se construyen cl?nicas para algunas comunidades, pero hay millones de personas sin acceso a las medicinas fundamentales para salvar sus vidas por culpa de los laboratorios.

?C?mo canalizar entonces los recursos y las propuestas de las ONG para contribuir a la justicia social?

Las ONG deben dirigir sus recursos a fortalecer los movimientos populares de los pa?ses empobrecidos; pero muchas organizaciones -con discurso progresista o reaccionario- prefieren controlar, mandar, imponer. Numerosas organizaciones locales se han quejado de que los cooperantes de las ONG vienen como reyes, con la prepotencia y la firme convicci?n de que ellos conocen mejor los problemas de all?. Eso les lleva a imponer su visi?n particular. Es un nuevo colonialismo. Las ONG toman decisiones que afectan a la poblaci?n local marginando a los movimientos populares.

Sin embargo, se est?n creando fuertes redes y alianzas entre las ONG para frenar el poder financiero.

No hay que confundir las reivindicaciones de algunas organizaciones que protestan y se movilizan contra la OMC o el Banco Mundial, con una mayor?a de ONG que acaban colaborando con ellos, aunque muchas veces no sean conscientes. Es cierto que hay un proceso de reflexi?n y de luchas discrepantes entre las propias ONG. Las que son asistencialistas conservadoras no quieren que las progresistas hagan cr?ticas a las multinacionales y a las organizaciones internacionales; al imperialismo, en definitiva.

?Cu?l es su an?lisis sobre las pr?ximas elecciones estadounidenses?

Los grandes ganadores van a ser los absentistas que obtendr?n alrededor del 50% de los votos. Por otra parte muchos de los votantes eligen a sus candidatos como un mal menor. Se percibe un gran desencanto porque no se habla de los grandes temas que afectan cotidianamente a la sociedad. Lo m?s importante de la campa?a electoral es todo aquello de lo que no se habla, los temas fundamentales que afectan al pueblo.

El presidente Bill Clinton ha proclamado la prosperidad econ?mica de EEUU como gran legado de su partido.

Esta visi?n de prosperidad y de milagro tiene un lado muy oscuro. Seguimos con un incremento de personas que no tiene cobertura sanitaria, actualmente 44 millones. Luego hay una importante precariedad laboral. Por cada tres trabajos mal pagados se corresponde uno bien pagado. Es cierto que ha disminuido el desempleo pero tambi?n aumentan los bajos salarios y las horas trabajadas. El promedio de tiempo dedicado al trabajo ha crecido un 20% en los ?ltimos diez a?os. Los estadounidenses trabajan diez semanas m?s al a?o que en Alemania y cuatro semanas m?s por a?o que en Espa?a. Ha superado hasta a Jap?n en horas de trabajo. Pero esto no parece tener importancia ante las cifras econ?micas de Clinton.

?C?mo sobrevive un intelectual como usted, tan cr?tico con el sistema, en Estados Unidos?

Es muy dif?cil ser intelectual de izquierdas en EEUU. Primero porque es una sociedad muy cerrada y es complicado acceder a los medios de comunicaci?n. Le ocurre tambi?n al polit?logo Noam Chomsky. Mientras publicamos art?culos e informes en decenas de peri?dicos y publicaciones de todo el mundo, en EEUU nos lo ponen muy dif?cil. En los ?ltimos 20 a?os s?lo me han publicado dos art?culos en el New York Times e incluso han sido editados, o suprimidos los p?rrafos que hablaban sobre EEUU.

James Petras concluye la entrevista con un gesto melanc?lico en sus ojos azules y con la convicci?n de que hay que empezar luchando por doblegar la hipocres?a que acompa?a a la dominaci?n global. Ya lo dijo el escritor checo Milan Kundera en una de las frases preferidas de Petras: "La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido".

PERFIL

James Petras es uno de los intelectuales del mundo m?s cr?ticos con el sistema neoliberal. El soci?logo estadounidense, a trav?s de sus investigaciones, libros y art?culos, apunta a EE.UU., bancos, multinacionales y organismos financieros mundiales como adversarios en la lucha por la conquista del poder por la sociedad. James Petras naci? en Boston en 1937 en una familia de inmigrantes griegos. Ya desde los a?os 60 destac? como l?der universitario de la izquierda californiana y, posteriormente, despu?s de realizar un doctorado en Am?rica Latina, trabaj? como asesor pol?tico de Salvador Allende y la izquierda socialista chilena, as? como del primer ministro griego Andreas Papandreu. James Petras siempre ha combinado la docencia, con la investigaci?n, el periodismo y el activismo pol?tico. Junto a otros destacados profesores estadounidenses, convirti? la C?tedra de Sociolog?a de la Universidad de Nueva York en un centro de investigaci?n de impacto mundial, especialmente en lo que se refiere a los movimientos sociales en Am?rica Latina y a la pol?tica imperialista de los EEUU. Sus an?lisis parten del riguroso contacto con la realidad y del conocimiento que le aportan sus 30 a?os de relaciones con organizaciones sociales y movimientos populares, sobre todo de Am?rica Latina. En Espa?a tuvo mucha relevancia el denominado 'Informe Petras', donde el soci?logo analizaba el cambio de composici?n de la fuerza de trabajo durante los ?ltimos veinticinco a?os, el debilitamiento de los sindicatos y las carencias ideol?gicas de los j?venes espa?oles. En su ?ltimo libro, "La izquierda contraataca" (editorial Akal), Petras analiza la efervescencia de los movimientos sociales latinoamericanos en su intento de reconstruir una pr?ctica pol?tica ante el hundimiento de los modelos de la vieja izquierda y el impacto de las ONG como ariete desmovilizador de las luchas sociales y pol?ticas que intentan la transformaci?n de la estructura social.
Publicado por tuasesor @ 18:56
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