Martes, 31 de mayo de 2005
Jack Welch, ese fabuloso estratega norteamericano, plantea una recomendaci?n imperativa que puede desmoronar el mejor ejercicio estrat?gico. Welch dice: ?Contar con la persona adecuada en el puesto adecuado antecede el planteamiento y ejecuci?n de cualquier estrategia?.

Y si Welch lo dice es porque lo sabe bien. Welch no es un representante del ?cosmos te?rico? que tantas veces opina desde la comodidad reflexiva; es uno de los mas talentosos estrategas que el mundo de los negocios ha conocido. Desde el puesto principal de comando de la General Electric, Welch ha dejado lecciones invalorables a la l?gica estrat?gica.

Quienes exploramos con ansiedad y gozo entre las aguas profundas de la estrategia propendemos a creer que en ella se inician y terminan muchas explicaciones; queremos pensar que los alcances de la estrategia son casi ilimitados. Y esto, por supuesto no es verdad: la estrategia es tan vulnerable como muchas otras cosas al poder del hombre.

No sirve para nada iniciar el tr?nsito por los senderos de la estrategia si antes no se tiene certeza completa de la calidad de los Recursos Humanos con los que se cuenta y de la disposici?n que se ha efectuado de los mismos. A esto se refiere Welch cuando demanda ?el hombre apropiado en el puesto apropiado?.

Ahora bien, es importante entender la cualidad de binomio que tiene esta afirmaci?n, porque en ning?n caso se remite a un solo elemento, se remite definitivamente a dos elementos: el hombre adecuado, por un lado, y la asignaci?n del puesto adecuado, por el otro. El car?cter del binomio permite pensar que una organizaci?n puede contar con el hombre apropiado, pero ello no servir? de nada si no se le asigna el puesto adecuado. Por otra parte tambi?n permite pensar que la organizaci?n puede contar con los puestos apropiados (es decir, puede contar con una buena estructura organizacional), pero ello servir? muy poco si en estos puestos no se encuentra el hombre adecuado.

?Dif?cil tarea la de establecer este m?gico equilibrio! Por ello mismo constituye bot?n de muy pocos y pobreza de tantos. Existen, por supuesto, much?simas formas de estudiar y poder resolver el dilema, pero la Estrategia plantea una recomendaci?n que puede alcanzar car?cter imperativo: ?Mire hacia abajo!

Nunca debe olvidarse que la estrategia es un sistema de gobierno que alimenta sus procesos de discernimiento y decisi?n ?de abajo hacia arriba?. La estrategia no se gesta en la comodidad de la reflexi?n o del plan (en esas ?torres de marfil? que Peters y Waterman describ?an como los lugares de trabajo de muchos gerentes), la estrategia es una tarea de campo cuyo d?namo esencial es la acci?n. El hombre no conoce forma mas inteligente y eficaz de lidiar con el conflicto que la estrategia y ?sta nace, evoluciona y alcanza perfecci?n desde la realidad del campo hasta la ?tienda de campa?a? del estratega. Para la estrategia todo circula de ?abajo hacia arriba?, desde los lugares y los puestos de trabajo mas cercanos al competidor y al cliente hasta las oficinas y los puestos de trabajo de la alta gerencia. En la l?gica estrat?gica la t?ctica determina la estrategia, porque aquella se encuentra mas cerca del punto final de contacto. Y cada t?ctica termina por ser la estrategia del nivel inmediatamente inferior. As? es la cosa.

Si quisi?ramos extremar el impacto del mensaje deber?amos afirmar que, en el caso de la estrategia, la ley de la gravedad se perfecciona, porque el centro de atracci?n fundamental se encuentra en la base, cerca del n?cleo de la masa. Peter Drucker planteaba como una de las recomendaciones mas efectivas el hecho que un miembro de la alta gerencia reemplazara a un vendedor en vacaciones. Drucker aseguraba que en este sencillo proceso podr?a incrementarse notablemente el perfil competitivo de una organizaci?n. Y esto es as? por una raz?n sencilla: las mejores respuestas siempre est?n abajo, all? cerca de la acci?n, all? cerca de la realidad, all? donde concluye el plan, all? donde toda la reflexi?n se transforma en un acto, experimentando la misma metamorfosis del gusano que gesta una mariposa.

La ?salud? de una organizaci?n de negocios se mide ?de abajo hacia arriba?. La capacidad competitiva de una organizaci?n de negocios se encuentra entre sus posibilidades de hacer las cosas ?de abajo hacia arriba?. La solidez de una pir?mide no se encuentra en su ?pice superior, se encuentra en su base.

Dicen bien que la cabeza poco puede hacer sin unos miembros que cumplan lo que dispone y poco ha hecho si los miembros son incapaces de hacer lo dispuesto. La acci?n no puede practicarse con efectividad s?lo con los miembros o con la cabeza, la acci?n demanda del cuerpo como una s?lida unidad.

En materia de Recursos Humanos (el recurso estrat?gico mas importante en la Organizaci?n), la respuesta se encuentra ?mirando hacia abajo! La premisa de Welch para que exista ?el hombre adecuado en el puesto adecuado? pasa por evaluar la estructura de ?abajo hacia arriba?. ?D?nde se encuentra la persona mas adecuada para cubrir un puesto superior?: Abajo, en el puesto inmediatamente inferior.

Si esto no es as?, una de dos cosas sucede:

? La Organizaci?n no cuenta con la calidad de Recursos Humanos que debiera.

? La estructura organizacional es inadecuada.

O, visto de otra manera, no existen hombres adecuados ni puestos adecuados.

En funci?n de la exigencia extrema que plantea la realidad competitiva, no existe argumento alguno que permita entender que una Organizaci?n no pueda recurrir al ?hombre de abajo? para cubrir puestos superiores. Un principio estrat?gico b?sico demanda que la preparaci?n y capacidad de las personas que interact?an con el conflicto permita alternabilidad o sustituci?n en cualquier momento que la din?mica lo precise, y a nivel de los diferentes estamentos de la estructura.

Cuando la organizaci?n no puede (sinceramente) recurrir al ?hombre de abajo?, o bien ha fallado en la l?gica de optar por el trabajo de ?se hombre o bien ha establecido ?distancias muy amplias? entre los diferentes puestos de trabajo de la estructura. En ambos casos existe una enorme debilidad competitiva.

Para la estrategia, los conceptos de ?holismo? y de ?sinergia? que caracterizan un sistema sano son indispensables en la disposici?n de la estructura organizacional y de los Recursos Humanos: todos los puestos de trabajo y los hombres en la organizaci?n conforman un todo unitario, s?lido, aglutinante, una sola ?masa?. Aqu? no funciona el criterio que sostiene otras estructuras de acuerdo al principio de ?columnas vertebrales?, pilares, ejes, etc. En el caso de las organizaciones sujetas a altos grados de competencia, la solidez de la estructura debe ser uniforme en toda la masa. Por lo tanto, no existen ?los hombres clave?, los insustituibles, los que marcan la diferencia. Todos deben ser claves, insustituibles y deben marcar n?tidas diferencias. Y el todo que genere el agregado de las partes debe ser mayor a la suma de ellas.

Nunca debe olvidarse que el estratega es un animal de equipo. Y esto no es una cualidad o caracter?stica, es una cuesti?n de naturaleza. ?Mire hacia abajo!, all? est? la soluci?n del problema, o por otra parte: si all? no se encuentra la soluci?n entonces..., no hay problema. Si en este momento usted eval?a el equipo de trabajo con el que cuenta y llega a la conclusi?n de que no es posible encontrar las soluciones abajo, el problema es usted mismo. Bien resume ese viejo adagio institucional el car?cter imperativo de mirar hacia abajo: si en una empresa el mensajero no hace bien su trabajo, entonces echen al gerente.
Publicado por tuasesor @ 0:49
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