Domingo, 10 de junio de 2012

La concreción horaria y la determinación del período de disfrute de la reducción de jornada, de acuerdo con el artículo 37.6 del Estatuto de los Trabajadores, cuya redacción efectivamente fue introducida por la ley 39/1999, de 5 de noviembre, de Conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras, corresponde al trabajador, quien deberá fijarla dentro de su jornada ordinaria. Por tanto, el trabajador podrá elegir la reducción de jornada que se acomode a sus necesidades familiares, pero dentro de la jornada y del horario que habitualmente viniese realizando el propio trabajador.

Es decir, el art. 37 del Estatuto de los Trabajadores reconoce el derecho a reducir su jornada y a determinar cómo va a llevar a cabo dicha reducción, pero lo que no otorga al trabajador es un poder de dirección sobre el sistema organizativo del trabajo, de modo que pueda él, individualmente,organizar y cambiar el horario de trabajo.

Por consiguiente, si esta trabajadora, antes de la solicitud de la reducción de jornada, prestaba sus servicios en jornada partida, la reducción solicitada de 1/8 de la jornada, la tendrá que aplicar como ella lo desee, pero dentro de los límites horarios de la jornada partida fijados en su empresa. En cualquier caso, el ejercicio del derecho que tiene el trabajador a la concreción horaria y a la determinación del período de disfrute del permiso de lactancia y de la reducción de jornada por guarda legal, deberá guiarse por la buena fe de las partes y la evitación de situaciones que pudieran constituir abuso del derecho resultando en extremo perjudicial para el empresario o para los otros trabajadores (art. 7 del Código Civil y art. 20.2 del Estatuto de los Trabajadores en cuyo inciso final, literalmente se dice que “en cualquier caso, el trabajador y el empresario se someterán en sus prestaciones recíprocas a las exigencias de la buena fe”). Y, en aquellos casos en los que existan discrepancias entre el empresario y el trabajador sobre la concreción horaria y la determinación de los periodos de disfrute, el propio art. 37.6, en el párrafo segundo, remite a la jurisdicción competente, a través del procedimiento establecido en el artículo 138 bis de la Ley de Procedimiento Laboral, para resolverlas. Serán, pues los propios tribunales quienes decidan, ponderando las circunstancias concurrentes en cada caso concreto y valorando la importancia que tiene la opción concreta de reducción planteada por el trabajador para hacer efectivo su derecho a la conciliación, así como, en su caso, las dificultades que dicha opción pudiera ocasionar en el funcionamiento regular de la empresa para oponerse a la misma. Este es el criterio mantenido por el Tribunal Constitucional, que ha señalado que el art. 37 del ET (apartados 5 y 6) “no contiene ninguna precisión sobre la forma de concreción horaria de la reducción de jornada, ni establece si en su determinación deben prevalecer los criterios y las necesidades del trabajador o las exigencias organizativas de la empresa, lo que posibilita una ponderación de las circunstancias concurrentes dirigida a hacer compartibles los diferentes intereses en juego” (STC 3/2007).

En resumen,por una parte, el ejercicio del derecho que tiene el trabajador a la concreción horaria y a la determinación del período de disfrute de la reducción de jornada por motivos familiares, no puede implicar un poder de decisión del trabajador sobre el sistema organizativo de la empresa; por lo que deberá hacerlo respetando el régimen de trabajo existente con anterioridad, como por ejemplo, la jornada partida, salvo que se regule o acuerde otra cosa por convenio colectivo o acuerdo con el empresario, como sucede en este caso para determinados tipos de reducción. En cualquier caso, toda opción deberá guiarse siempre por la buena fe de las partes y en caso de discrepancias deberán resolver los tribunales que ponderarán y valorarán las circunstancias concretas que concurren en cada supuesto.


Publicado por tuasesor @ 0:25  | Art?culos
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