Mi?rcoles, 28 de septiembre de 2016

El efecto suspensivo del contrato de trabajo derivado por Incapacidad Temporal tiene como efectos lo estipulado en el artículo 45.2.2 del Estatuto de los Trabajadores, es decir que hay una exoneración recíproca de las obligaciones de ambos.

¿¿Que sucede si el trabajador es miembro del comité de empresa??  

Existe Jurisprudencia al respecto, concretamente un trabajador miembro del comité de empresa tras pasar un mes y medio en situación de incapacidad temporal recibe una notificación de la empresa donde se le advierte que “su condición de miembro del Comité de empresa viene dada por la relación contractual que mantiene con _____SA y por tanto si su contrato de trabajo está suspendido lo está a todos los efectos”, añadiendo que “por todo lo anterior y siendo nuestra opinión coincidente con la Inspección de Trabajo, le ruego no permanezca en las dependencias de la empresa salvo para traer los pactos de confirmación o el alta médica”.

Ante dicha actuación por parte de la empresa el trabajador interpone la correspondiente demanda porque entiende que la actuación empresarial lesiona su derecho de libertad sindical porque le impide acceder al centro de trabajo y, por ende, el ejercicio de sus funciones representativas y pide que se declare la nulidad radical de tal actuación y se ordene el cese inmediato del comportamiento antisindical. El Juzgado de lo Social y posteriormente el Tribunal Superior de Justicia vuelve a desestimar la demanda del trabajador.

No se queda satisfecho el trabajador y formula Recurso de Casación en unificación de Doctrina ante el Tribunal Supremo el cual viene a darle la razón, los fundamentos que esgrime el TS son los siguientes:

1.)—El Tribunal Supremo recuerda que, conforme al artículo 45.2 del ET, éste determina la “suspensión de las obligaciones recíprocas de trabajar y remunerar el trabajo, sin que, por lo tanto, pueda extenderse, máxime a falta de previsión legal, los efectos de esa suspensión al derecho de representación que tiene el Comité de Empresa a través de los miembros que lo integran”. Posteriormente se añade que “los derechos de representación sindical no dependen siempre de la realización efectiva de la prestación laboral, como acredita, por ejemplo, la existencia del derecho de huelga, y también que en todo caso, existente la relación laboral, aunque sea en estado de suspensión, debe entenderse que subsiste el litigioso derecho de representación sindical, dada su naturaleza, sin que pueda entenderse suspendido sobre la base de interpretación del precepto contenido en el artículo 45.1.e) del Estatuto de los Trabajadores, que, en forma alguna, impone tal suspensión”.

2.)—Un segundo argumento, formalmente distinto, aunque estrechamente ligado al anterior, es la “doble vertiente” de los derechos de representación en tanto que “derechos del trabajador representado” y también como “derechos de los compañeros de trabajo a ser representados por aquellos que eligen”. Tal dualidad lleva a concluir, en opinión del Tribunal Supremo, que “el derecho –como ya reconocía el artículo 6.a) del Decreto de Garantías Sindicales 1978/1971, de 23 de julio- no puede quedar suspendido por la voluntad unilateral del empleador”; una regla que –se recuerda- fue asumida también por el Tribunal Constitucional en su sentencia número 78/1982, de 20 de diciembre.

Conforme a ambos argumentos o fundamentos jurídicos el TS condena la actitud antisindical del empresario declarando la nulidad radical de la conducta empresarial consistente en suspender las funciones del representante en tanto se mantenga la situación de incapacidad temporal, considerándola un acto contrario al derecho de libertad sindical, y ordena el cese inmediato del comportamiento antisindical. No obstante, tal pronunciamiento se matiza inmediatamente precisando que el mismo “no significa una autorización para que el representante de los trabajadores pueda entrar y salir del centro de trabajo, como cualquier otro empleador”, sino tan solo que dicho sujeto “podrá seguir desempeñando su actividad representativa, de carácter institucional, siempre que los trabajos que realice sean compatibles con la situación de incapacidad temporal, cuyo reconocimiento exige que el trabajador esté impedido para el trabajo”; una compatibilidad que no se alegó ni debatió en el caso de autos.

—Este criterio puede verse reforzado también a través del artículo 67 del ET, que cita diversas circunstancias que pueden comportar la extinción del mandato representativo, como por ejemplo la revocación o la dimisión, sin incluir la suspensión de la relación laboral.


Publicado por tuasesor @ 21:01  | Jurisprudencia
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